Con relativa frecuencia los especialistas en Traumatología ven cómo hay daños que afectan a los mismos grupos musculares, pero por diferentes motivos. Es decir, estas lesiones musculares no se deben al cansancio o a una mala preparación física, sino a la “fatiga de los tejidos”.
 

Esta fatiga tisular se debe al esfuerzo exigente y sostenido al que se ven sometidos deportistas de alto nivel, lo que provoca que las fibras se vayan deteriorando una a una lenta y progresivamente hasta provocar la lesión, es decir, no se rompe de repente por cansancio o sobrecarga, sino que lo va haciendo poco a poco y sin que el paciente se dé cuenta.
 

Ante esta situación lo ideal es la aplicación de traumatología y fisioterapia de manera preventiva, a través de la cirugía preservadora. El objetivo es pasar por quirófano para arreglar una dolencia incipiente y así evitar un mal mayor en el futuro. El ejemplo más claro de las dolencias que se tratan con cirugía preservadora puede ser el choque femoroacetabular, aunque hay más.

Cirugía preservadora, otra forma de evitar males mayores

El choque o pinzamiento femoroacetabular se debe por una malformación ósea en la articulación de la cadera que impide que la cabeza del fémur y el acetábulo que la alberga hagan el rango de movimiento suave y naturalmente. Esta disfunción causa un deterioro del cartílago primero y del hueso después, dando lugar a una artrosis prematura que acaba en prótesis de cadera a una edad muy temprana.

Ante esta situación realizar una artroscopia cuando el daño aún es incipiente frena el proceso artrósico, evitando así la prótesis y la cirugía mayor.

¿Cómo se realiza la traumatología y fisioterapia preventivas?

La Traumatología y Fisioterapia preventiva se realiza básicamente haciendo una vigilancia mediante ecografías y exploraciones protocolizadas a los grupos musculares más vulnerables, según el deporte que realice el paciente.

Por ejemplo, en el caso del fútbol destacan las isquiotibialesaductoressóleocuádriceps o el pubis, ya que son áreas especialmente delicadas, por lo que extremamos el seguimiento de estas zonas para detectar cualquier deterioro que haya en estos tejidos cuando apenas ha dado síntomas o, incluso, cuando aún no ha habido manifestaciones claras de lesión.

De esta manera, cuando se observan microrroturas fibrilarestejidos fatigadosfisuras mínimas se aplican terapias específicas encaminadas a potenciar la capacidad de reparación natural del organismo mediante la técnica que consideremos más adecuada. Algunas técnicas son:

En definitiva, lo que se busca con tratamientos que combinan varios de estos y otros procedimientos es equilibrar la capacidad de reparación tisular al daño que sufre el deportista cuando apenas hay unas pocas fibras afectadas para evitar que la lesión llegue a producirse.

Fuente

topdoctors.es