El deporte es salud, el complemento perfecto a los hábitos de vida. Todos hemos practicado deporte alguna vez y conocemos de sobras sus ventajas. No solo podemos mejorar el rendimiento y ampliar nuestra resistencia sino que también podemos mejorar nuestros límites y el rendimiento de las orgánicas y músculo-esqueléticas.

Sin embargo, en el deporte de competición las cosas pueden cambiar. En estos casos, el entrenamiento ya no solo supone una adaptación física al esfuerzo, sino que la repetición de ejercicios puede dar lugar a un sufrimiento medido.

Cuanto más intenso es el sufrimiento, más seguro y gratificante será el éxito, ya que la superación y el triunfo final compensará el dolor previo a su consecución.

No obstante, muchos olvidamos que el sacrificio para estas personas es mayor del esperado. Solemos aplaudirlos al verlos llegar a lo más alto, pero no reconocemos el camino por el cual han llegado.

Es importante no olvidar que la gran mayoría sacrifica mucho más que tiempo. Pese a los éxitos derivados del deporte conviene valorarlos en su justa medida, ya que llevarlos al extremo puede acabar con sus bondades.

Hay una conocida frase que alude a la necesidad de educar también en espíritu a estas personas para que no olviden cuál es su camino y dice así: «mens sana in corpore sano«.

Otros empiezan el camino y terminan alejado del mismo. Por unas razones u otras acaban rehaciendo su vida y dedicándose a otras ocupaciones. Al final, el deporte es una escuela de vida.

Fuente

topdoctors.es