Podemos encontrar una gran variedad de patologías relacionadas con los pies de los niños. En esta ocasión vamos a hablar de las más comunes:

  • Pie plano flexible: se considera fisiológico hasta los 7 años, pero si a esas edades no se ha corregido tendremos que usar el tratamiento que mejor se adapte al paciente. Por ejemplo ejercicios o plantillas personalizadas.
  • Pies plano semiflexible: se considera fisiológico hasta los 4 años. Si a esa edad no ha habido una mejora, se recomienda la confección de soportes plantares personalizados.
  • Pies valgos: suele afectar a niños y niñas de 4-6 años, causándoles inestabilidad a la hora de caminar por la desviación del talón.
  • Rodillas en X o un exceso de aplanamiento de los pies: normalmente viene acompañado con otras de las patologías explicadas. Hasta los 5 años se considera normal, pero a partir de esa edad, se tendría que realizar un estudio y valorar si precisa algún tipo de tratamiento.
  • La posición de los pies a la hora de caminar: si las puntas de los pies se tocan, diremos que tiene un ángulo de progresión de la marcha disminuido. En cambio, si observamos que anda con las puntas hacia fuera hablaríamos de un ángulo de la marcha aumentado. Esto puede provocar que el niño presente una mayor torpeza o sufra caídas más frecuentes que los niños de su edad.
  • Dolor en el talón (Sever): la sintomatología suele aparecer entre los 7-12 años. Es más habitual en niños que realizan actividad física.
  • Caminar de puntillas de forma habitual o durante un largo periodo de tiempo: en estos casos es importante valorar y buscar que causas pueden provocar esta patología. Hay que tener en cuenta que al inicio de la deambulación puede darse de forma natural, pero nunca debe exceder los 3-4 años.
  • Uña encarnada: suele haber diferentes causas que puedan provocar esta patología, las dos más habituales son: un mal corte de uñas, por lo que es importante recordar que siempre hay que cortarlas rectas, y la otra es por onicofagia o arrancamiento. Esto provoca que los laterales de la uña queden en una forma puntiaguda, provocando que a medida van creciendo se clavan y provocan inflamación y dolor. Si el paciente viene en los primeros estadios, se puede solucionar, pero si se intenta solucionar en casa o sigue con los hábitos adquiridos, normalmente se termina realizando una intervención quirúrgica, sacando el trozo de matriz causante del problema.

Otras patologías habituales serían:

¿Qué deben tener en cuenta los padres a la hora de elegir el calzado de sus hijos?

Es importante diferenciar entre niños que empiezan a andar y niños más mayores que realicen alguna actividad física. Es tan importante recordar que “cada edad requiere de su calzado ideal”. ¿A qué me refiero?

En las primeras etapas de 0-18 meses, es recomendable que los bebes gateen y se desplacen descalzos para favorecer su desarrollo sensorial y motriz. En épocas de frío les podemos proteger los pies con calcetines o botines de lana, teniendo en cuenta que sean blanditos y flexibles y que no aprieten.

Desde los 18 meses hasta los 4 años, hay que tener en cuenta que los pies de los niños en esas edades crecen muy deprisa, media talla cada 2 meses aproximadamente, por lo que es recomendable dejar 1cm entre los dedos y la punta del zapato (un truco es decirle al niño que ponga el pie todo lo delante que pueda y mirar si te cabe un dedo por la parte posterior entre el talón y el zapato). Otra de las características a tener en cuenta es que tenga una suela flexible y con cierta amortiguación, así como también un buen contrafuerte. Por último, se recomienda que lleve velcro para facilitar a los niños que se los puedan poner y quitar ellos solos, y así mejorar su autonomía.

Entre los 4-7 años hay que llevar un calzado que sujete, con puntera flexible y una suela de unos 6-8 mm. En esas edades se recomienda empezar a usar cordones para una mayor sujeción y estabilidad del pie en sus movimientos.

A partir de los 7 años es recomendable usar un calzado estable en la zona del talón, pero evitando contrafuertes demasiado rígidos. Además, también es importante que la suela sea flexible y se utilicen cordones para una mejor sujeción.

Por otro lado, es muy importante utilizar un calzado adecuado para cada deporte, ya que no se deben utilizar zapatos de tenis para jugar a baloncesto. Cada suela está pensada para una actividad, por lo que utilizarlo en otras superficies o condiciones podría provocar lesiones en el niño.

¿Cuándo hay que ir al podólogo infantil?

Igual que en los adultos, es recomendable llevar a los niños al podólogo al menos una vez al año, ya que en estas edades podemos prevenir y tratar patologías, evitando que se agraven en la edad adulta. Se recomienda la primera visita entre los 4-5 años, o antes en el caso de padecer algún problema previo, como uñas encarnadas o verrugas plantares.

Fuente

topdoctors.es