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¿Cómo podemos aliviar la lumbalgia?

El término lumbalgia define cualquier dolor lumbar, es decir, en el espacio anatómico comprendido entre la primera vértebra lumbar (L1) y el sacro (S1) y que puede afectar desde la línea media vertebral hasta los flancos lumbares. Es la afección que con mayor frecuencia se atiende en las consultas tanto de medicina primaria como de tratamiento del dolor. Además, es el padecimiento doloroso más frecuente y prevalente entre la población general, así como la mayor causa de absentismo laboral.

Las causas pueden ser variadas y deben ser evaluadas y estudiadas por un especialista. La patología de disco (rotura de fibras del anillo discal, protrusiones o hernias discales) y artropatía degenerativa de articulaciones facetarias son la causa más frecuente, pero deben descartarse otras causas, como pueden ser causas tumorales o metastásicas, dolor irradiado de órganos abdominales, patología vascular o reumatológica o sobrecargas musculares. El correcto estudio debe incluir historia clínica y exploración física del paciente y, en caso necesario, la realización de pruebas complementarias de imagen (Resonancia Magnética, TAC o gammagrafias), analíticas, etc.

En algunos casos el especialista en Unidad del Dolor puede realizar “bloqueos de prueba” sobre estructuras determinadas, técnicas con muy escaso o mínimo riesgo, para localizar con exactitud el origen del dolor.

¿Cómo podemos aliviar la lumbalgia?

En las primeras fases, el alivio del dolor en la lumbalgia se basa en analgésicos sistémicos, asociados a fármacos coadyuvantes como relajantes musculares o antiinflamatorios, así como medidas ortopédicas (fajas de apoyo sacrolumbar, calor local o TENS). Las medidas físicas y la fisioterapia son de ayuda en ocasiones. Lo primordial es un diagnóstico correcto para dirigir y enfocar el tratamiento.

En fases más tardías o con niveles de dolor muy elevados, se recurre a los diferentes tipos de bloqueos (epidurales, facetarios, etc.) o a técnicas especiales de ozonoterapiainfiltración con colágeno o radiofrecuencia.

También se están empleando en casos determinados con buen resultado los concentrados de plasma rico en plaquetas y otras técnicas de medicina biológica (células madre, etc.), sobre todo por su seguridad, al estar prácticamente exentas de efectos adversos.

¿Qué ejercicios podemos hacer para mejorar?

Los estudios más recientes muestran que la inactividad no es necesaria e incluso puede ser perniciosa. El grado de actividad física debe ser dirigido por un especialista, pero en general si el dolor lo permite se recomienda mantener una actividad física moderada (caminar, natación, etc.) y ejercicios dirigidos a mantener la movilidad articular, evitar la aparición de fenómenos tromboembólicos por remansamiento circulatorio y minimizar la pérdida de masa muscular. Pueden realizarse yoga o sesiones de pilates dirigidas, asesoradas por un profesional adecuado.

¿De qué forma puede incapacitar la vida del paciente?

El grado de incapacidad depende de la intensidad y duración del dolor, de la medicación prescrita, y del tiempo de evolución de la patología. Si hay compresión de raíces del nervio ciático, este puede sufrir una lesión irreversible en caso de no actuar con presteza. Los cuadros de claudicación neurología se manifiestan como dolor al andar pocas distancias, que requieren que el paciente se siente o se detenga, con lo que el dolor cede momentáneamente. Habitualmente la distancia a la que aparece el dolor es paulatinamente más corta.

Igualmente, las lesiones facetarias pueden impedir mantenerse en pie sin desplazarse durante intervalos de tiempo, precisando el paciente caminar o cambiar continuamente de apoyo o posición.

¿Puede convertirse en lumbalgia crónica?

La lumbalgia se considera crónica cuando la duración del dolor es de más de 6 meses de evolución. En estos casos el tratamiento es más complicado y se consigue en general menos eficacia. Lo ideal es que una lumbalgia se trate de manera adecuada (casi siempre mediante bloqueos) si el dolor persiste más allá de dos meses, para evitar que lleguemos al sexto mes y se produzca una cronificación, mucho más difícil de tratar.

Junto con la lumbalgia crónica y de larga evolución aparecen a menudo cuadros psicológicos de depresión, ansiedad, dependencia, etc., asociados a problemas laborales o familiares.

Se considera que con el tratamiento precoz y efectivo solo el 15% de las lumbalgias llegarían a cronificarse, mientras que en las crónicas el tratamiento disminuye su eficacia hasta resolver solo el 50% de los casos.

Fuente

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